Pesca: Artículos, Notas, Historias y Reportajes

  La Vaguada - Flyfishing, Outdoors & Outfitters

   
 

 

 
     Escrito por:  Ricardo Ordoñez D. 
     Imágenes y contactos:  Ricardo Ordoñez     rordonezdiaz@yahoo.es
 

     Enseñar a pescar es una actividad de la cual disfruto mucho.  Esta ocupación, al igual que varias otras,  tiene muchos desafíos, momentos de frustración donde se requiere de una gran perseverancia, mucha paciencia y por sobre todo se necesita de un particular interés por explicar y adiestrar sobre las particularidades de la pesca con mosca.  Aún cuando no me considero ningún experto sobre esta materia, debo aclarar que en los últimos años he invertido una parte  importante de mi tiempo enseñando a pescar con mosca, a muchas personas con distintos niveles de conocimientos sobre esta materia.  Enseñar esta técnica a un adulto tiene complicaciones que pueden ser superadas con algo de dedicación, pero enseñar a un niño, o enseñar a más de uno, es algo completamente diferente.  Enseñar a pescar a los niños es una tarea más que compleja y enseñarles a pescar con mosca se transforma en una misión titánica, en la que se requiere de muchas horas de paciente práctica, dedicación, mucho temple y una entereza a toda prueba por parte del instructor.

     Poseo una corta experiencia enseñando estas artes a menores de edad, por fortuna todas con éxito,  algunas de estás experiencias han sido rápidas y otras gradualmente lentas.  En la presente nota  trataré de transmitirle mi experiencia sobre la materia, tomando en cuenta las cosas mas positivas y las menos acertadas que me han ocurrido.  Esta nota le entregará una idea por donde deberá partir si lo que quiere es enseñarle a pescar con mosca a sus hijos pequeños, sobrinos, nietos, ahijados, vecinos o simplemente para cumplir con la promesa empeñada de enseñarle a pescar al hijo de alguna de sus amistades.

 

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Los primeros pasos

     Francamente y obviando sus complicaciones, enseñar a pescar con mosca a los niños es muy entretenido.  Los niños tienen una energía inagotable cuando se trata de realizar cosas que le son entretenidas, por lo que no insita en enseñar obligadamente a un niño que no se sienta motivado en aprender a pescar.  Puede que el niño le tenga miedo al agua, a la punta y filo de los anzuelos, a tocar a los peces o simplemente tiene miedo de que le ocurra algo inesperado que no pueda controlar, lo que es completamente natural en un menor.  No trate de enseñarle a un niño que no esté listo para manejar un equipo.  He visto imágenes de pequeños de tres a seis años de edad metidos en el agua, tratando de cumplir ordenes para satisfacer a sus padres.  Lo cierto es que detrás de esas imágenes hay un pequeño situado en un lugar que no le ofrece ninguna seguridad y sólo cumplen con satisfacer el triste orgullo de los mayores. 

     La edad de 8 años suele ser la más adecuada para que un niño comience a familiarizarse con el uso de una caña para la pesca con mosca.  Esta edad también es la ideal para que los niños comiencen a manipular los anzuelos de las moscas, las herramientas para el corte de líneas, extracción de anzuelos y la confección de los nudos.  La edad es un punto importante de referencia, pero otro es la estatura y capacidad física de los muchachos.  Una crío de 7 años alto o corpulento tendrá los mismos atributos físicos para manejar una caña que otro de 10 años pero con menos desarrollado físico, por lo que usted deberá considerar estos aspectos de su alumno, antes de tomar la decisión si éste posee o no las condiciones para comenzar con su instrucción.

     Un factor relevante en el progreso de los pequeños al aprender a pescar, es la familiaridad que éstos posean con el entorno de la pesca.  Un niño que ha acompañado a su padre al río desde que nació tendrá un avance muy diferente a otro que lo visita por primera vez.  Esas son diferencias importantes que deberá considerar si usted pretende que su aprendiz se desenvuelva en este medio como un experimentado, tan sólo con pocas horas de práctica.

 

Teoría o práctica

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     La pesca como teoría es una lata, sobre todo para las personas que nunca antes han experimentado sus emociones en el río.  Una hora de práctica en el agua es mucho más productiva que varias horas de charlas.  Una bien combinada mezcla de teoría, práctica en césped y pesca real en el agua, es lo que todo persona necesita para aprender con rapidez y manteniendo el entusiasmo.  En los niños no es diferente, claro que deberá procurar reducir al máximo lo que considere como teoría, haga unas cuantas horas de práctica en pasto y pase más tiempo en el agua.  Los niños se equivocan con mayor frecuencia que los adultos, por lo que usted deberá estar siempre listo para apoyarlos y motivarlos a superar su falta de habilidad.  No intente regañarlo o darle un sermón, eso sólo provoca frustración y desaliento en los niños.  Si el pequeño no se encuentra en condiciones de aprender a lanzar o castear,  acomódele algún panorama donde él pueda pescar con una mosca de trolling o al arrastre.

     Destine un equipo para el uso de los menores.  Conozco a pescadores que ejercen un cuidado casi obsesivo con sus equipos de pesca.  La protección de los equipos de pesca es una buena práctica, pero la sobre protección es un mal evitable, sus garantías de calidad son justamente para que usted pueda utilizarlos con algo mas de libertad.  Si usted no quiere maltratar un equipo que le ha costado esfuerzo en comprar o conservar, le sugiero comprar un equipo que pueda ser utilizado por los niños con toda libertad.  No le compre un equipo demasiado grande, uno tiende a pensar que un equipo del número 7 ú 8 es mejor o más duradero en manos de menores de edad.  La verdad es que un equipo mayor sólo hará que los niños se agoten antes de atrapar su primer trucha.  Un equipo liviano entre los números 4 ó 5 cargado con una línea de flote es ideal tanto en peso, longitud y potencia para que un muchacho pueda comenzar a lanzar o castear.

 

Comenzamos con el lanzamiento o casting.

     Recuerde que es un niño al que le enseña, por lo que no espere obtener los mismos resultados que podría lograr en el mismo periodo de tiempo en práctica con un adulto. De la misma manera evite introducirlos en las técnicas del lanzamiento y sólo haga que imiten estos movimientos, dividiéndolos en partes que ellos puedan asimilar.  Comience por explicar la forma correcta de tomar la caña, como deben estar puestos los pies sobre el suelo y comience con el trabajo de los movimientos del lanzamiento sin utilizar la línea por el momento.  Cuando su aprendiz haya logrado coordinar estos movimientos, usted podrá pedirle que repita este procedimiento, agregando esta vez no más de 7 metros de línea al equipo.

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     Para lograr que su pupilo logre un balance en el lanzamiento, divida esta acción en cinco pasos con los cuales usted podrá apoyarlo mientras ejecuta esta maniobra: 1º Lanzamiento hacia atrás;  2º Pausa;  3º Lanzamiento hacia adelante; 4º Pausa y 5º Final o posada. Si es necesario apoye usted la práctica del lanzamiento repitiendo los pasos a viva voz mientras se desarrolla el lanzamiento.  Repita una sesión de tres o cuatro  lanzamientos hacia atrás - pausa - lanzamiento hacia adelante - pausa y finalice con un movimiento final o posada.  Repita esta acción hasta lograr un balance básico que le permita alcanzar una distancia suficiente para posar una mosca sobre el agua, donde pueda tentar a una trucha.  Cuide que esta ejecución no sea realizada con la muñeca, si no que con el brazo y antebrazo.  También es posible que la falta de fuerza en un sólo brazo del niño, éste intente compensarla utilizando para ello las dos manos, lo que es perfectamente admisible si con ello logra el tan preciado equilibrio del lanzamiento básico. 

    Cuando el niño se sienta cansado permítale descansar por un rato y si es posible continúe con la práctica,  si el pequeño no se siente motivado para continuar, lo mejor es detener la práctica y dejarla para otro momento, lo que se aprende bajo el rigor obligado no tiene ningún provecho.  La abulia en los niños es fácil de detectar, ya que mientras más se práctica no se logra ningún avance, por el contrario sólo se "retrocede".

    Las lecciones en el agua trate de realizarlas en ríos pequeños, algunos esteros o riachuelos menores.  Aquí los muchachos podrán lanzar bien sus 7 metros de línea y estará siempre latente la tomada de una trucha sobre la mosca.  Los grandes caudales son aguas muy técnicas y peligrosas para los niños, por lo que evite que éstos hagan lanzamientos aquí.  En estos lugares permítale sólo la pesca de trolling y bajo la supervisión responsable de un adulto.  Un lugar ideal para que los niños comiencen a pescar son los cotos de pesca.  En los cotos, como en otros lugares, no se garantiza la pesca, pero las probabilidades de que los inexpertos  logren sus primeros peces allí es muy alta.

    Puede ocurrir que una vez que el niño comience a lanzar en el agua, le cueste algo de trabajo levantar la línea una vez que esta se ha empapado de agua, por lo que usted trate de apoyar el lanzamiento del pequeño con su propia mano sobre la caña.  Trate de ayudarlo para colocar la mosca en una zona de pique, con una tomada el entusiasmo y las expectativas del niño irán creciendo hasta lograr la captura de los primeros peces.  Una parte importante para motivar a los niños es evitar los comentarios con conclusiones tajante de que está haciendo todo mal, por el contrario, hágale saber que todo lo que hace está bien y que puede mejorar con algo mas de esfuerzo.

 

Es hora de pescar

    Si usted es un pescador compulsivo, incapaz de retener sus ganas por dejar todo tirado para meterse al agua y comenzar a pescar por sí mismo, olvidando que tiene un aprendiz al que debe guiar, le puedo asegurar que sus clases no pueden terminar en nada bueno.  Hágase a la idea que enseñar requiere algunos mínimos esfuerzos de su parte y evitar tomar el protagonismo del pescador activo, éste es uno de los esfuerzos que obligadamente deberá hacer.

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    Evite al máximo posible que los niños entren al agua.  Sus pies delicados, su falta de peso y fuerza en sus extremidades son razones suficientes para evitar que estos vadeen como si fueran adultos.  Antes de ingresar al agua es necesario que estos se familiaricen con las formaciones de las orillas en los sitios donde han de pescar.  Caminar entre la vegetación, sobre las piedras y la arena del lecho del río le ayudará a adaptarse a este nuevo entorno y a comprender que aquí es muy fácil resbalar, caer e incluso ser arrastrado por la corriente.  Aún que son bastante escasos, trate de conseguirle un traje de pesca acorde a su tamaño,  si no lo consigue, por lo menos asegúrese de que su alumno utilice zapatos con suela antideslizante.  Tratar de minimizar los riesgos, es lo más importante cuando se pesca acompañado de algún menor de edad.

    Trate siempre de situarse a un costado de su aprendiz, jamás lo deje sólo.  Guíelo para que sus lanzamientos encuentren la mejor posada, realice la mejor recogida y siempre esté listo para tomarlo en caso de cualquier apuro o urgencia.  Protéjalo con la ropa adecuada para que no sufra de frío o calor.  Asegúrese de que utilice un gorro y bloqueador solar para evitar su exposición al sol.  Trate de evitar que éste haga lanzamientos en días con demasiado viento y en lo posible que utilice gafas para proteger sus ojos.

    No complique demasiado las presentaciones de sus patrones.  La pesca con seca es un verdadero desafío para pescadores adultos, así que imagine lo que significa para un menor de edad.  Trate de que éste pesque con patrones de ninfas, wets y pequeños streamers de probados resultados, así hará más fácil su jornada de pesca, ya que podrá realizar presentaciones corriente abajo sin mayores dificultades.

    En países como el nuestro, enseñar a pescar a los niños representa la formación de un activo de incalculable valor para el futuro de nuestros predecesores y un importante aporte para el desarrollo sustentable de esta actividad.   Los niños cuentan con una concepción muy diferente a la nuestra de las cosas que constituyen lo correcto de lo inapropiado, por lo que usted no tendrá ninguna dificultad para enseñarle el valor de la pesca con devolución, dejándole como recuerdo un hermosa foto con el pez que atrapó y el incalculable valor de las felicitaciones, la alegría y estímulo que encontrará como recompensa por todo su esfuerzo.

    Enseñando a pescar a sus hijos usted formará nuevos lazos de amistad, cariño, lealtad y apego con quienes más aprecia y ganará un compañero de pesca inseparable para toda la vida.

 

 

 
 
    

 
 
    

 
 
    

 
 
    

 
 
    

 
 
    

 
 
    

 
 

 

 

 
 

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